- No necesito que nadie me ame, digo, ya tengo a alguien - dije sin titubear.
- Alguna vez vas a necesitar que otro alguien te ame - me dio la espalda - y este no lo hara -
- ¿Y quien es ese alguien? - pregunte travieso.
Me miro sobre su hombro - Dios -
- Le gustas a mi novia... creo... -
Se giro y me miro sorprendido - dile que no pierda su tiempo, yo... soy un hombre de Dios -
- ¿Que? ¿y Dios te hace el amor? - palabras sin mi control salieron de mi boca.
- Cuida lo que dices - me miro enfadado - no necesito caer tan bajo -
- Pues la bajeza es placentera -
- ¿No que necesitabas de Dios? -
- Ya no - me di media vuelta y me fui.
No entendia que me ocurria, ni tampoco por que lo trataba asi, solo sabia que me gustaba provocar a ese hombre de Dios, a ese ser divino, que para ser sincero, estaba divino.
0 件のコメント:
コメントを投稿